Los chakras: Siete o más centros de energía en conjunto con nuestra alimentación


En festín experimentamos, jugamos con los ingredientes y cocinamos con el alma.

No solo se trata de comer y disfrutar de un buen platillo, se trata de ser conscientes con los alimentos que consumimos. Desde los colores, las formas, los nombres y hasta las texturas de cada ingrediente; son aspectos que forman parte de nuestro día a día, el alimento es algo que no se olvida, pero, ¿Qué pasa cuando los vemos como una fuerza curativa?



Hablemos de Ayurveda, seguramente has escuchado esta palabra más de una vez y aún te estarás preguntando de qué trata. La Ayurveda es un sistema de sanación que evolucionó en la India desde hace unos tres a cinco mil años. Tiene dos bases, una filosófica y otra práctica, la perspectiva práctica surge de su base espiritual. Se dice que la tierra está constituida por cinco elementos: éter, aire, fuego, agua y tierra. Estos cinco elementos forman parte de todas las cosas que se encuentran en la creación material, desde la constitución del individuo hasta los sabores de un alimento.

Hace unos días encontramos un libro super interesante sobre la cocina ayurvédica (Amadea Morningstar) una guía sobre nutrición y salud. Leíamos sobre los chakras; siete o más centros de energía vital (no-físicas) en el cuerpo. Su energía se expresa por medio de nuestra conducta, pensamientos y acciones que está orientada a la transformación, esto en perspectiva de un concepto más moderno. El cuerpo surge de una red de energía que baila a través de todas nuestras células, pueden ser percibidas en otro sentido: como una gran sinfonía de energías, donde cada uno de nuestros chakras apoya a los demás, y si lo relacionamos con los alimentos puede ser un indicador de cómo estas energías van fluyendo con nuestro cuerpo logrando cambios de forma más creativa y eficaz para satisfacer nuestras necesidades alimentarias.




Primer chakra:

El primer chakra está orientado a mantenernos vivos y funcionando en el plano físico. Si la mente decide que sería bueno hacer algún cambio en nuestra alimentación pero no se lo comunica al cuerpo, hay una posibilidad de que exista una resistencia física.

No generar cambios en tu vida es como si dijéramos: “solo como para sobrevivir”. Empieza a crear ambientes de mucha paz, busca lugares que te hagan sentir bien, toma una ducha, siéntate en un espacio cómodo…

Comunicarle a nuestro cuerpo que queremos cambiar es muy fácil, solo tienes que aprender cómo conectarlo con la mente porque cuando algo te hace feliz se siente y después no se necesita nada más que disciplina y conciencia sobre los cambios que buscas hacer.


Segundo chakra:

La energía del segundo chakra está orientada al aprendizaje de nuestro mundo a través de la experiencia y la sensación. Una forma muy común de expresar estas energías es con los alimentos. Los sabores y aromas son meros recuerdos, nuestros sentido del olfato funciona a través de ello por eso al probar u oler nos genera satisfacción.

Una forma práctica de familiarizarse con esta área es observar qué tipo de texturas le agradan a tu cuerpo. ¿Comida crujiente?, ¿Cremosa?, ¿Líquida?...


Tercer chakra:

Poder de elegir. Es el nivel donde pueden surgir problemas de vínculos, poder, pertenencia, cuidado y alimentación. La elección de alimentos puede verse influenciada por los hábitos de nuestra familia, amigos o en casos externos, por tendencias etc. Es importante recordar que no todos buscamos lo mismo por ello también es necesario que tu tipo de alimentación sea elección propia para que mantengas a tu cuerpo en perfecta sintonía y los hábitos que lleves sean para mejorar tu propia vida, confía en ti, en tu propia autoridad. Cuando empezamos a confiar en lo que realmente queremos hacer con nuestro propio ser, se inicia un proceso de sanación.